El buen espía es aquel que en su proceso de transformación se mira en un espejo y se ve con unas antenas y alas de ortóptero que le llaman en latín Blatta orientalis, se tiene que ver en un espejo, transformado en una cucaracha y no se asusta de si mismo, se acepta. Y se tiene que ver nadando bien y profundo dentro de un intestino lleno de diarrea convertido en una lombriz intestinal, y no se ahoga. Ése es un buen espía.
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos43/agentes-secretos/agentes-secretos3.shtml#ixzz3LXsUw6Hl
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Un "Charlie" es alguien que realiza trabajos sucios para un servicio de inteligencia.
Los servicios de inteligencia de TODOS los países, tienen la misión de conseguir para el Estado ciertos fines por medios o métodos especiales, de ahí que TODO sea secreto y se manejen cantidades considerables de fondos reservados.
Los funcionarios de los servicios de inteligencia, son eso funcionarios sujetos al cumplimiento de la ley y sus dirigentes juraran y perjurarán que todo se realiza dentro de la Ley, pero también es cierto que se le encomiendan misiones que de forma legal no habría forma de llevarlas a cabo.
Cuando dentro de sus misiones, ya especiales de por si, surgen otras como puede ser negociar temas de rehenes, imputaciones de ciertas personas, u otras (cada uno que se imagine lo que quiera), puede recurrirse a personas ajenas al servicio a las que se les paga para que, si les sorprenden, nunca un servicio del gobierno pueda ser involucrado.
El término "Charlie" si se utiliza de forma habitual en el servicio de inteligencia español, eso es público desde hace muchos años.
Otra cosa son los los colaboradores que por diferentes motivos colaboran con estos servicios: altruismo, patriotismo, morbo de lo secreto,etc.
Quien esté interesado en esos temas que eche un vistazo a los diferentes libros que el escritor y periodista ha escrito: La Casa el primero de ellos, disponible en cualquier biblioteca pública. Pilar Urbano también ha escrito algo al respecto etc.
Los servicios de inteligencia de TODOS los países, tienen la misión de conseguir para el Estado ciertos fines por medios o métodos especiales, de ahí que TODO sea secreto y se manejen cantidades considerables de fondos reservados.
Los funcionarios de los servicios de inteligencia, son eso funcionarios sujetos al cumplimiento de la ley y sus dirigentes juraran y perjurarán que todo se realiza dentro de la Ley, pero también es cierto que se le encomiendan misiones que de forma legal no habría forma de llevarlas a cabo.
Cuando dentro de sus misiones, ya especiales de por si, surgen otras como puede ser negociar temas de rehenes, imputaciones de ciertas personas, u otras (cada uno que se imagine lo que quiera), puede recurrirse a personas ajenas al servicio a las que se les paga para que, si les sorprenden, nunca un servicio del gobierno pueda ser involucrado.
El término "Charlie" si se utiliza de forma habitual en el servicio de inteligencia español, eso es público desde hace muchos años.
Otra cosa son los los colaboradores que por diferentes motivos colaboran con estos servicios: altruismo, patriotismo, morbo de lo secreto,etc.
Quien esté interesado en esos temas que eche un vistazo a los diferentes libros que el escritor y periodista ha escrito: La Casa el primero de ellos, disponible en cualquier biblioteca pública. Pilar Urbano también ha escrito algo al respecto etc.
Recuerdo una anécdota de corruptos que contaba el juez Giovanni Falcone, asesinado por la mafia, sobre el interrogatorio del jefe mafioso Frank Coppola. El juez sintió curiosidad y le preguntó: “¿Qué es realmente la mafia?”. Coppola pensó unos momentos y respondió: “Señor juez: actualmente son tres los magistrados que desean convertirse en procuradores de la República. Uno de ellos es muy inteligente, otro está apoyado por los partidos que forman parte del Gobierno y el tercero es un imbécil. ¿Quién cree que será el elegido? Pues el imbécil. Esto es la mafia”, explicó Coppola.
martes, 9 de diciembre de 2014
Y si los asuntos de los servicios de inteligenciaI son secretos y supersecretos, ¿cómo va nadie a poder demostrar si son verdad o mentira?
El Pequeño Nicolás, digo, Gran Nicolás, ha hecho más para desgastar y descastar al PP con sus whatsapps que todos los PSOE, IU y Podemos juntos, incluso más que el propio Artur Mas con su risotada de aquel falso referéndum en el que tanto se empeñó.
Se ha llevado por delante, como en una partida de bolos, a varios prebostes y, si la mecha sigue prendiendo, acabará llevándose a más todavía.
No seáis tontos, no entréis al trapo, que el Gran Nicolás tiene más fotos y grabaciones que el propio CNI, tiene un archivo secreto que envidiaría el mismísimo Edgard Hoover.
Para terminar con el asunto igual habría que hacer un hueco al Pequeño Nicolás en una lista electoral, da igual de quien sea, con tan de calmar el incendio.
O incluso nominarle para un nombramiento al mando del CNI, donde el Pequeño Gran Nicolás se movería como pez en el agua.
Más valiera que acallaran un poco el asunto del Pequeño Nicolás desde las altas esferas. Parece que ha sido como un juego de niños en el que todos han entrado al trapo.
Pero parece que el Pequeño Nicolás es un sabio jugador de ajedrez en el que, entre tanto engaño y embuste, alguno va a salir trasquilado por decir más mentiras que el propio origen de la mentira.
Para empezar, resulta una metedura de pata de tremendo calibre el que el CNI, nuestro flamante Centro Nacional de Inteligencia, caiga en la tentación que querellarse contra el Pequeño Nicolás por decir que utilizan prácticas contrarias a la Ley.
Lo cierto es que, si el Pequeño Nicolás jamás estuvo al frente de ninguna colaboración con el CNI, es absurda la querella, por cuanto no hubo conocimiento y es la simple superchería de un loco.
Pero, en el caso de que hubiera colaborado, sería improbable que pudiera demostrarlo por la propia naturaleza secreta y confidencial del Centro.
Un absurdo improbable de demostrar.
Pero parece que el Pequeño Nicolás es un sabio jugador de ajedrez en el que, entre tanto engaño y embuste, alguno va a salir trasquilado por decir más mentiras que el propio origen de la mentira.
Para empezar, resulta una metedura de pata de tremendo calibre el que el CNI, nuestro flamante Centro Nacional de Inteligencia, caiga en la tentación que querellarse contra el Pequeño Nicolás por decir que utilizan prácticas contrarias a la Ley.
Lo cierto es que, si el Pequeño Nicolás jamás estuvo al frente de ninguna colaboración con el CNI, es absurda la querella, por cuanto no hubo conocimiento y es la simple superchería de un loco.
Pero, en el caso de que hubiera colaborado, sería improbable que pudiera demostrarlo por la propia naturaleza secreta y confidencial del Centro.
Un absurdo improbable de demostrar.
Un joven astuto, políticos, policias secretas. Éstos estarían implicados en negocios privados aprovechándose de su privilegiada condición de agentes de inteligencia con acceso casi ilimitado a información restringida y protegidas todas sus actuaciones bajo la condición de ser secreto de estado, incluso fuera del alcance de la autoridad judicial. Las andanzas del pequeño Nicolás apenas acaban de empezar.
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